María Mónica Beltrán: entre el violín y un clarinete

María Mónica Beltrán: entre el violín y un clarinete

Sus primeros pininos fueron con una flauta, su gran amor fue un clarinete, pero hoy le debe todo a
un violín. Esta es la historia de una integrante de la Orquesta Puerto Azul, del Grupo Puerto de

Tenía 7 años cuando ingresó a la Fundación Puerto de Cartagena (FPC), a través del programa Escuela de Música Puerto Azul, que hace parte de la oferta social del Grupo Puerto de Cartagena
a las comunidades de su área de influencia. En el Colegio de El Zapatero, su barrio, vio llegar por primera vez los instrumentos musicales y el contacto inicial con uno de ellos fue con la flauta, la
flauta dulce.

No obstante, desde un comienzo, por algo que ni ella misma sabe explicar, el amor a primera vista fue con el clarinete, pero a la vez ese fue su gran frustración. Tenía 11 años cuando le permitieron
probar los instrumentos. Ella se decidió por el clarinete, lo tomó y no le sonó. Entonces su profesor le dijo:” No, ese no es tu instrumento, prueba con el violín”.

“La verdad yo no estaba tan gustosa de esa decisión. Pero, obviamente por el violín, ahora mismo, puedo decir que soy la persona quien soy. Le digo al violín: he logrado cosas solo por ti. He sido muy agradecida con la Fundación, porque bueno, yo estaba en tercero de primaria, yo hice todo mi
bachillerato en la Fundación y con distintos profesores, fue una experiencia súper espectacular”.

Ella es María Mónica Beltrán Pallares, una joven cartagenera que hace parte de la Orquesta del
Puerto (Puerto Azul), que está a punto de graduarse de música en la Escuela Bellas Artes, que piensa en hacer una maestría musical en el corto plazo y que en el largo plazo quiere tener una
institución para enseñar música.

Terminada su primaria en la escuela de El Zapatero, María Mónica pasó al bachillerato en el Colegio Fernández Baena, en el barrio El Bosque. Durante el bachillerato seguía yendo a clases de música y de coro con la Fundación, hasta 4 veces a la semana.
“Terminé el bachillerato y hablé con la trabajadora social de la Fundación -Sandra- y le dije que no quería alejarme de la música y no sabía qué hacer y era el último año en el bachillerato. Y ella me
dijo que había que hablar con la directora de la Fundación, para ver si se podía conseguir una beca en Bellas Artes. La verdad que yo quería estudiar Turismo. Me presenté en el Colegio Mayor a
estudiar Idiomas y Turismo y también en Bellas Artes y en ambas pasé, pero pensé que podía coger una carrera de día y la otra de noche, pero la verdad era que no podía acomodar los horarios
a mi manera y ante estos inconvenientes me quedé con la música. Ya terminé y en 2026 será el grado.

Fueron 5 años en la Universidad. Durante los estudios de música continuaba con la Orquesta del Puerto y sigo aún”, recuerda la violinista. Hoy, a sus 23 años, esta chica nos cuenta emocionada sus logros de la mano de la Fundación Puerto de Cartagena. “Con la Fundación, desde los 11 años, a nosotros nos sacaban a
presentaciones y siempre hubo un apoyo. No solo en lo musical, también la asistencia de profesionales de la psicología y la orientación con las diferentes trabajadoras sociales”, destaca
María Mónica De las múltiples presentaciones que ha tenido, esta joven recuerda una de las primeras. La realizada en una instalación militar, a la salida de Cartagena en la Vía del Mar. “Recuerdo que allí se me cruzaron muchas emociones como el poder presentarme, de poder expresar con el violín el sentimiento de alegría, de poder mirar al profesor que nos dirigía y poder coordinar, bailar y
sonreír. Ser feliz”.

El ritmo que más le gusta y su gran sueño Con su violín se le mide a todos los ritmos, pero confiesa que el que más le gusta es la salsa. «Se escucha muy chévere, al igual que las canciones urbanas de Carlos Vives”.

El éxito de María Mónica es tal que ha escalado al interior de su agrupación musical. «Hoy soy la concertina de la Orquesta (la líder de los primeros violines) y me va súper bien, por la
experiencia adquirida durante estos años. Es un cargo de responsabilidad porque debes llevar un poco la orquesta. Es un reto que asumí con mucho amor, entrega y entusiasmo. Me da algo
de nervios, pero es natural. Hago lo que me gusta».
Para esta chica los sueños no terminan. «Quiero seguir aprendiendo para poder enseñar a otros niños y jóvenes de una buena manera. Quiero conocer los métodos de enseñanza.

Quiero hacer una maestría en pedagogía musical». Admira a Gustavo Dudamel, músico, compositor y violinista venezolano del que dice: «Es súper importante a nivel mundial, porque ha dirigido las orquestas principales en Estados Unidos, comola Filarmónica de Nueva York y la de Washington. Ha dirigido orquestas importantes, ha viajado, ha estado en Europa. Me encanta su presentación de la Sinfonía del Nuevo Mundo ante el Papa. Él, con el violín es virtuoso.

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MBG

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