A propósito de la propuesta hecha por el Alcalde William Dau al Concejo para restructurar el Distrito, además del proceso de chatarrización, el periodista Álvaro Anaya Díaz, nos entrega su opinión al respecto, en su columna habitual.
ALCALDE, QUEDO CLARO: NO A TU
REESTRUCTURACION PERSONAL
•Tampoco es el momento para la chatarrización.
•Los proyectos de acuerdo no generan confianza.
•¿Se imagina Cartagena sin 712 buses del TPC?
Alvaro Anaya Díaz
En medio de la peor crisis político-administrativa de la historia de Cartagena, el alcalde William Dau Chamat pretende imponerle al Concejo Distrital una reestructuración personalizada y ajustada a sus caprichos de político frustrado y con deseos de perpetuarse en el poder, a pesar del rechazo generalizado de los cartageneros por las condiciones a que llevó la ciudad. Al mismo tiempo, el mandatario puso a consideración de la corporación un proyecto de acuerdo que busca reactivar el proceso de chatarrización de los buses y busetas del Transporte Público Colectivo, TPC, de la ciudad.
Y celebradas las dos audiencias públicas reglamentarias para el estudio de las dos iniciativas gubernamentales, Señor Alcalde, quedó claro que no es el momento para su aprobación. Los proyectos no generan la suficiente confianza para pensar que existe la mejor intención del mandatario para ajustar la estructura administrativa distrital a las necesidades actuales y la solución integral a los gravísimos problemas que enfrenta Transcaribe.
Los trabajadores de planta del Distrito califican de excusa mal intencionada la propuesta de modificar el modelo de gestión pública de Cartagena que tiene más de 20 años. Y advierten que se aparta de las estructuras políticas que le permitiría al servidor público obtener un mayor estatus en su condición laboral. De allí las dudas e incertidumbre que deja el documento final del rediseño y modernización de la planta de personal de las distintas dependencias Distritales.
De acuerdo a las ponencias presentadas al Concejo Distrital, los trabajadores sindicalizados aseguran que el proyecto de acuerdo debe revisarse para garantizar los derechos laborales del personal que hoy está en carrera administrativa y «no terminen afectados bajo la simple justificación de la existencia de la necesidad para la ciudad». Advierten que la administración Dau Chamat no es confiable y, por consiguiente, el proyecto tampoco.
Recuerdan hoy como con la reestructuración de 2001 el Distrito terminó pagando millonarias indemnizaciones al personal que fue retirado de manera irregular. La historia no se puede repetir.
En la primera parte de la audiencia pública del proyecto quedó claro que existe un total acuerdo sobre la «legal y real necesidad de ajustar la estructura administrativa del Distrito para hacerla más eficiente, más efectiva y eficaz». De esta manera, aseguran los servidores públicos, se garantiza una mejor prestación del servicio público «que hoy no está a la altura de las necesidades».
La planta de personal del Distrito de Cartagena alcanza un número de 1.136 trabajadores y el proyecto presentado al Concejo Distrital suma un total de 3.310 empleos. Se crearán 2.174 nuevos cargos. La actual nómina de la Alcaldía, incluidos los institutos descentralizados, tiene un valor de $5.100 millones mensuales. El documento que estudia la corporación edilicia no establece el incremento salarial, aunque el propósito de Dau Chamat es que entre en vigencia el último año de su administración.
La nueva planta será distribuida en 17 secretarías,
de 7 con las que cuenta hoy el Distrito. Desaparecerán los institutos descentralizados y desde ya se asegura un duro golpe a la descentralización administrativa. ¿Si el gobierno local no cuenta con un Centro Administrativo Distrital, dónde ubicará 3.310 trabajadores si las secretarías e institutos están regadas por la ciudad? Y peor aún, el Distrito hoy no cuenta con los elementos necesarios para atender las necesidades del personal de planta (oficinas, vehículos, escritorios, computadores, impresoras, papelería, etc.). Sin embargo, cuenta con una exagerada nómina de OPS que le vale a la administración una exagerada cifra millonaria.
¿Chatarrización?: Tampoco
Alcalde, tampoco es el momento para reiniciar el proceso de chatarrización de los vehículos que aún hacen parte del parque automotor del Transporte Público Colectivo, TPC, de la ciudad.
Imagínese por un instante, Alcalde, las calles en mal estado de los barrios vulnerables de Cartagena sin los 712 buses y busetas que –mal o bien– prestan el servicio público a los cartageneros ante la deficiencia demostrada por el Sistema Integrado de Transporte Masivo, SITM. En 2 años y 8 meses, lograste profundizar la crisis de Transcaribe como lo hiciste con Cartagena: más pobreza e insegura.
Al presentar el incoherente proyecto de acuerdo de la desintegración de buses y busetas –ya fue negado 7 veces y en diferentes administraciones–, Alcalde, ¿pensó en que se movilizarán los cartageneros de los sectores vulnerables para cumplir sus actividades laborales, de rebusque y educativas? Transcaribe necesita de una solución integral.
