Cuál es la realidad de las fiestas novembrinas?, su presupuesto, identidad y sentido de pertenencia?.Opinión del periodista Álvaro Anaya Díaz.
LA TRADICION FESTIVA LA ACABAN
ENTRE EL IPCC Y EL ALCALDE DAU
•La JD define el manejo de las festividades.
•Por qué el incrementa presupuestal 2022?
•Reacciones por intermediación de «paisas».
Por: Alvaro Anaya Díaz
Con un ser humano incompetente, charlatán y traicionero con sus amigos como el alcalde William Dau Chamat es lógico que hasta la tradición se pierda en Cartagena. Nunca entendió el significado de la cartagenidad como identidad cultural y, por el contrario, también se aferró al cuento de «las fiestas de la independencia» que no lograron trascender en la ciudad. Con Dau se perdió también el sentido de pertenencia de su mediocre administración.
Y no hubo que esperar mucho tiempo para comprobar que el cambio de Dau no sería para bien. Los resultados los conocimos desde la conformación de un gabinete con profesionales sin el conocimiento de la ciudad y el perfil para asumir un compromiso por Cartagena. De allí la profunda crisis social y la ausencia de políticas públicas coherentes para rescatar la gobernabilidad. Con Dau, infortunadamente, se perdió todo. Hasta la esperanza de los pobres con ansias de un «cambio». Por el contrario, le perdieron el respeto por lo irreverente y vulgar para defender sus mediocres argumentos.
Como los expresados por el director del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, IPCC, Oscar Uriza Pérez –en representación del alcalde–, al intentar defender la propuesta de contratar «a dedo» una firma de Medellín para manejar las fiestas novembrinas. Aseguró ante los periodistas que un estudio demostró que el Centro de Convenciones y Exposiciones Plaza Mayor tenía la capacidad para organizar los festejos de Cartagena por el trabajo logístico que realiza en eventos internacionales como Colombiatex y Colombiamoda en la capital de Antioquia. ¿Dónde quedan nuestras tradiciones, las raíces culturales y la identidad de las festividades del 11 de Noviembre?
Señor director y miembros de la Junta Directiva del IPCC, ¿han entendido hasta dónde se encarecen los eventos festivos con la intermediación contractual?En casos como éste normalmente aparece una cadena de beneficiarios y los costos de los productos facilitan el detrimento patrimonial desde la entidad encargada de manejar la cultura en Cartagena. Y para los órganos de control son actuaciones irregulares de los funcionarios públicos. Con seguridad el CC Plaza Mayor de Medellín tiene una empresa contactada en la ciudad para que cumpla con el objeto del contrato o convenio interadministrativo por un valor de $2.222 millones. Una Directiva presidencial acaba de recordar que no se deben celebrar contratos interadministrativos para eludir la Ley 80 de 1994.
A los representantes de ONG del sector cultural en la Junta del IPCC vale la pena recordarles los presupuestos aprobados para las festividades del 11 de Noviembre –así lo señala el Acuerdo del Concejo Distrital que creó el Instituto– de los años 2020 y 2021, a pesar de la pandemia del Covid-19:
•El primer año se aprobaron $905.691.358 para adelantar actividades virtuales, y por el incumplimiento de algunos contratistas se reajustó el presupuesto en un poco más de $600 millones, de los cuales la empresa R&V Producciones de Bogotá recibió $283 millones por el alquiler de equipos, técnicos y la grabación de los eventos.
•En 2021 se firmó un convenio interadministrativo con el Fondo Mixto de Cultura de Cartagena por $900 millones, en medio de críticas por la crisis social y las afectaciones a la economía por la pandemia del Covid-19. A ese contrato la directora del Instituto, Saia Vergara, le hizo un adicional de $600 millones para un total de $1.500 millones.
¿Por qué el incremento en esa oportunidad? Muy sencillo, en el IPCC no se planifica y no existen políticas públicas culturales ni festivas. Y ante las diferencias con gestores culturales y actores festivos, la directora, Saia Vergara, amplió el número de grupos folclóricos, comparsas y disfraces que no participaron en la convocatoria de 2021, considerada excluyente por el exceso de requisitos y a pesar de su trayectoria en las tradicionales fiestas de Cartagena. Su decisión, a última hora, encareció el pago de los incentivos a cargo del Fondo Mixto de Cultura de Cartagena, entidad con la que los directores del IPCC han tenido diferencias y utiliza Oscar Uriza como cortina de humo para contratar con la empresa de Medellín.
Como el año pasado, los actores festivos deben cumplir con el lleno de requisitos que, en esta oportunidad, incluye la asistencia a un diplomado sobre fiestas, conociendo el nivel de preparación de los tradicionales protagonistas de la conmemoración de la independencia de Cartagena.
Antes de la creación del IPCC, la organización de las festividades novembrinos era responsabilidad del Concejo Distrital de Cartagena y el desfile de carrozas con las reinas departamentales y las candidatas del Reinado Popular se realizaba en armonía entre la Junta de los festejos y el Concurso Nacional de Belleza. Y al frente de la organización del certamen de las beldades populares y las tradicionales fiestas de estaba Mercedes Rosales Dáger, una mujer que demostró una gran capacidad de trabajo y enalteció la labor de las niñas de los barrios en el evento popular. ¿Por qué Mercedes pudo mantener una viva la tradición?
Con la aparición del Comité de Revitalización –¿y aún existe para defender sus intereses?– se desvirtuó lo tradicional para darle vía libre a las fiestas de la independencia, que aún no identifican a los cartageneros.
