El ex Gobernador de Bolívar Luis Daniel Vargas,trás la muerte del ex Constituye, ex Ministro y ex Candidato Presidencial Horacio Serpa,rinde homenaje a su amistad y apoyo incondicional.
HORACIO SERPA URIBE, treinta años de amistad. El valor de la lealtad.
Por: Luis Daniel Vargas
Conocí a Horacio Serpa a finales de la década de los años 80’s, cuando él era uno de los fundadores del “Poder Popular” corriente socialdemócrata al interior del Partido Liberal, al lado de Ernesto Samper y Carlos Espinosa Facciolince, entre otros dirigentes.
Lo acompañé en Bolívar (1990), con pocos dirigentes, en su aspiración como miembro de la Asamblea Nacional Constituyente, la cual logró con la mayor votación nacional; ahí nació una sincera amistad que transcendió lo político y convirtiéndose en mi guía, confidente y amigo.
Cuando fue Ministro de Gobierno (interior) de Samper, me dio la oportunidad de vincularme a la Empresa de Telecomunicaciones-TELECOM, como Vicepresidente nacional en Bogotá (1995), lo que me permitió conversar con él con mucha frecuencia en su despacho como ministro.
En todas sus candidaturas presidenciales lo acompañé recorriendo el departamento de Bolívar y siempre buscando la oportunidad para que líderes sociales, dirigentes regionales y aspirantes a corporaciones públicas se acercaran a él y conversaran directamente y sin intermediarios.
Fue Horacio, como lo llamaba cariñosamente, un factor determinante en mi triunfo como Gobernador de Bolívar, cuando la campaña tambaleó por la salida de unos Senadores por falta de recursos económicos, él sé ofreció venir a Cartagena a agitar el “trapo rojo”, como efectivamente lo hizo en una masiva e histórica reunión en el antiguo teatro la matuna (2000), donde concurrieron los liberales de convicción a escuchar la brillante y conmovedora intervención de Serpa a favor de mi candidatura, en ese momento la campaña tomó un segundo y definitivo aire hacia el palacio de la proclamación.
De Horacio aprendí que en política sí debe practicarse el principio de la lealtad, no sólo por haber sido el fiel y leal escudero de Samper, que le costó su presidencia, sino que siempre en nuestras conversaciones me decía que con el amigo, no sólo hay que acompañarlo al cementerio, sino enterrarse con el, cuánta diferencia a lo que sucede hoy, cuando son los mismos “amigos” a los que serviste, los que te dan la puñalada trapera para defender sus intereses personales. Hoy me honra haber sido su discípulo en el principio de la lealtad y el valor de la palabra empeñada, aún en la política, principio hoy perdido en la censurable práctica de firmar con letra y sangre los compromisos políticos/electorales, porque ya no se cree en la palabra.
Lo acompañé en todas las Convenciones Liberales que asistí en esos treinta años, haciéndole un homenaje en la del 2005 en Bogotá, cuando le reuní a los convencionistas de la Región Caribe para hacerle una reconocimiento por su trayectoria, compromiso regional y consolidar su aspiración presidencial y jefe único del Partido Liberal, cuando el Partido se movía por las ideas.
En su última aspiración al Senado, donde obtuvo la mayor votación, me pidió que lo acompañara al Sur de Bolívar (2014) en compañía de Rosita, donde era muy querido y apreciado, hicimos un recorrido por esos lindos pueblos de Cantagallo, San Pablo y Simití, la gente salía a su paso para abrazarlo y expresarle su cariño, él como siempre se detenía a escucharlos y devolverles el abrazo, que con su estatura, quedaban arropados en un gesto de humildad y afecto. Precisamente con él aprendí, que aún en política, se puede amar a las personas en el buen sentido de la palabra. Recibir y dar amor.
Me enseñó con hechos desde el inicio de nuestra amistad, que a los amigos hay que valorarlos, recuerdo que ya como copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente (1991), yo lo llamaba por los teléfonos convencionales de la época -no existían los celulares- y si no podía contestar, él me devolvía la llamada a cualquier hora de la noche o madrugada; hoy con tantas formas tecnológicas de comunicación, los dirigentes o “jefes”, se comunican menos con sus seguidores, a excepción de las campañas electorales, donde sí les responden a todos, para después cambiar los números celulares.
Siempre me defendió de la voracidad de las altas esferas del Partido Liberal, como cuando se opuso a que irregularmente me quitaran el aval a última hora y violándome el debido proceso en mi aspiración al Senado (2006).
Con Horacio aprendí a ser liberal socialdemócrata, viendo y compartiendo su compromiso y lucha por la equidad, la inclusión, el respeto por la diferencia, la defensa de las minorías y la justicia social, eran otras épocas, cuando los jefes eran amigos sinceros y de ellos se aprendía.
Extrañaré sus llamadas al celular sólo para preguntarme cómo estaban las cosas y comentar sobre las realidades e inequidades de nuestra Región Caribe que tanto amaba.
Extrañaré sus consejos, abrazos arropadores y su apoyo incondicional en las buenas y en las malas; doy gracias a Dios por haber conocido, seguido, compartido y aprendido las enseñanzas de la vida, aplicadas a la política, de parte de HORACIO SERPA URIBE, descansa en paz, un hasta luego, estoy seguro que seguirás velando por mí, gracias por tú sincera e incondicional amistad de más de treinta años.
Cartagena de Indias, noviembre 01 de 2020.
