Promigas y Surtigas iniciaron plan piloto de producción de hidrógeno verde e inyección en redes de gas natural.

Promigas y Surtigas iniciaron plan piloto de producción de hidrógeno verde e inyección en redes de gas natural.

Este piloto marca el camino hacia la inclusión de esta molécula en la matriz energética colombiana, dando un paso decisivo en la diversificación de fuentes de energía en su portafolio, consolidando su liderazgo en sostenibilidad e innovación en América Latina.

Con este piloto se producirá hidrógeno verde para inyectarlo en la red de gas natural en la zona de Mamonal en Cartagena, generando un impacto positivo sobre el gas natural del sector industrial y los habitantes de la zona.

1574 kilogramos de hidrógeno verde al año, se producirá en la fase inicial que, mezclados con gas natural y dispuestos en la red de distribución energética, permitirá reducir la huella ambiental de la operación al evitar emisiones de 6 toneladas de CO2 al año.

“Este esfuerzo abre el espacio para caracterizar, modelar y desarrollar investigaciones que generen nuevo conocimiento para la empresa y el entorno en relación con nuevas tecnologías de producción de hidrógeno y su mezcla con gas natural,” dijo Juan Manuel Rojas, Presidente de Promigas.

La planta piloto está diseñada para ser escalada en 5 fases de crecimiento, lo que permitiría llegar a producir hasta 15 toneladas de hidrógeno al año, una meta que dependerá de condiciones regulatorias, incentivos a la producción de hidrógeno verde y las condiciones del mercado.

“En Surtigas continuamos avanzando en la ruta de la transición energética de Colombia, marcando un hito, al poner en funcionamiento la primera planta de Latinoamérica de producción de hidrógeno verde inyectada a la red de gas natural”, coincidió Santiago Mejía, Gerente General de Surtigas.

El hidrógeno verde tiene cada vez más relevancia en la economía global por su potencial para reducir las emisiones de CO2 y reemplazar otras fuentes de energía altamente contaminantes, especialmente en procesos difíciles de electrificar. Su uso podría descarbonizar sectores como el transporte de carga, la aviación, la industria del acero y los petroquímicos. Según estimaciones recientes, podría eliminar la décima parte de las emisiones de efecto invernadero en 2050.

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MBG

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