Carta abierta, a tres años del mandato de William Dau.

Carta abierta, a tres años del mandato de William Dau.

•Se cumplen 3 años de la elección de Alcalde y
el «salto al vacío» con todas las consecuencias.
•Ahora pretende elegir sucesor en cuerpo ajeno.

Por : Alvaro Anaya Díaz

Hola, William:

Permíteme recordarte que no se equivocaron las personas que vaticinaron, hace tres años, un «salto al vacío» con tu elección como Alcalde de Cartagena. Ese 27 de octubre los cartageneros comenzamos a vivir nuestra peor pesadilla. Como si un huracán arrasara hasta con nuestras ilusiones. Para advertir ese mal momento no había necesidad de tener una bola de cristal enfrente ni ser adivino. Conocíamos de tu total relación con el manejo de la administración pública y de la ciudad. Y lo confirmaste en muy corto tiempo con la conformación de tu equipo de colaboradores: sin el perfil para los cargos asignados y el total desconocimiento de la ciudad, al traerlos de diferentes regiones del pais. Y esa fue tu primera salida en falso, reafirmando tu desprecio por lo nuestro. Recuerdo que tu juego de «activista» anticorrupción tampoco te permitió trascender y fueron otros veedores los que lograron figurar, al final de la década de los 90s, por las primeras luchas contra la corrupción en Cartagena.

Como es lógico, William, esta carta será extensa. Y no por los hechos positivos de los tres años de tu administración. Infortunadamente son más los negativos. No me voy a detener a revisar la nómina de «cachacos» que te permitió cambiar hasta cinco funcionarios en secretarías e institutos descentralizados del orden Distrital. Los que han permanecido en sus cargos en estos tres años no lo han hecho por sus capacidades de trabajo y gestión en el cumplimiento de las metas del Plan de Desarrollo. Se ganaron tu confianza al consolidar un proceso de lagartería en los «clubes de aplauso» creados para mantenerte con suficiente oxígeno en las burbujas y bodegas del «todo está bien, papá». Prueba de su incompetencia como servidores públicos la mostraron desde el primer año en el Concejo Distrital de Cartagena al responder a las citaciones para rendir informes o a los intrascendentes «debates de control político». En estos días, precisamente, tus secretarios y directores de institutos desfilan «como reinas de belleza» para sustentar los presupuestos de sus dependencias para la vigencia 2023 y los cinco proyectos de acuerdo para incorporaciones 2022, a pesar de su pobre ejecución presupuestal y las cifras ridículas en el Plan de Desarrollo.

Tres años después de sorprendernos a los cartageneros por tu «mayoría» de votos en las urnas, no entendemos como aún mantienes el mismo discurso de las «cortinas de humo» para distraer la atención por tu fracaso como mandatario de los cartageneros. Aún cuando los cartageneros aprendieron rápidamente a conocerte –incluidos los que votaron por tí y hoy no te apoyan– algunos se sorprendieron hoy con tus cínicas respuestas a El Universal para tratar de justificar la ausencia de grandes obras de infraestructura para la ciudad: «Obras hemos hecho, eso lo sabe la gente, pero las de gran impacto que muchos piden ameritan dineros que el Concejo ha negado». ¿Para qué insistes, William, en payasadas como ésta? Aunque no lo quieras, los concejales son tus aliados. Te han aprobado todo: hasta los recursos que por incompetencia no han ejecutado te los han incorporado a los presupuestos de los años 2021 y 2022. Y seguro volverán en nuevas iniciativas del 2023 porque no sabrán cómo hacer las inversiones. Un ejemplo: los recursos aprobados a la Secretaría del Interior en abril y julio de este año para suplir las necesidades del Cuerpo de Bomberos, aún no han sido invertidos por Ana María González, la «estrella» que te habla al oído.

William, tu ineptud te llevó al desprestigio como Alcalde y a ese nivel llevaste a los concejales de Cartagena. Tu estrategia te funcionó, aunque hoy son pocos los que te creen cuando le solicitas a los miembros de la corporación que se concentren en hacer debates políticos en pro de la ciudad, pero aseguras que atacan «a mis funcionarios, pero a la hora de aprobar mis proyectos de acuerdo en pro de la ciudad , niegan todo o demoran hasta que se ven obligados, cuando ya no nos queda tiempo para ejecutar». No te entendemos cuando aseguras que llegaste a la Alcaldía para «acabar la corrpción y es lo que estoy haciendo». Especializaste tu administración en la «contratación a dedo» a través de convenios interadministrativos como los de la compra para superar la crisis por la pandemia del Covid 19, la alimentación de los niños a través del PAE con la Bolsa Mercantil de Bogotá, el alumbrado público con EPM de Medellín, el manejo del Catastro con la firma bogotana «GO cachacal» y la operación de las fiestas novembrinas con el Centro de Convenciones Plaza Mayor de Medellín, entre una extensa lista de procesos contractuales en los que no se cumplió con la transparencia de la que tanto haces alarde, a pesar de enfrentar procesos penales y disciplinarios que tus abogados han dilatado y colocado en entredicho la actuación de los órganos de control.

Como te conocemos y en estos tres años sólo te has dedicado –en medio de tus peleas y vulgaridades– a plantear incoherencias y a rehuirle al desarrollo de la ciudad. Fuiste inferior a la responsabilidad que te asignó una minoría de cartageneros que hoy expresan su decepción e inconformidad por tu incompetencia para devolverle a la ciudad los hospitales locales de Canapote y El Pozón y los puestos de salud abandonados desde el año 2015. La infraestructura educativa no resiste una evaluación de expertos que reconocen tu error al llevar a la Secretaría de Educación a una persona como Olga Acosta, quien como docente y ex-rectora de una institución educativa no mostró la capacidad de gestión que se requería para trabajar por la calidad de la educación y los controles a la deserción de niños de las escuelas públicas. Acabaste con el movimiento cultural de la ciudad al improvisar en la dirección del IPCC con personajes sin ningún conocimiento y mucho menos experiencia en las actividades del arte y la cultura. Con Saía y Óscar le diste un «golpe bajo» a la identidad del cartagenero. Lo mismo sucedió con la actividad deportiva y el deterioro de los escenarios para la práctica del deporte.

William, sólo es un hasta luego. Te recuerdo que la mayoría de los cartageneros te perdieron el respeto. De allí sus comentarios en las redes sociales. Te garantizo que los políticos no se gastan un peso ni pierden el tiempo «montando» bodegas para cuestionarte. Tus enemigos de las redes los creaste por tu indiferencia ante los problemas sociales y las promesas hechas en campaña. No respondiste a la erradicación de la pobreza y mucho menos a la lucha contra la corrupción, los programas bandera de tu propuesta de gobierno. Se sienten engañados, mientras tú buscas un acercamiento con los concejales y expresas tu frustración por no lograr aún convertirlos en «tus nuevos mejores amigos». ¿Por la campaña política de 2023? (Primera parte).

Cordialmente,
Alvaro Anaya Díaz-Periodista.

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