Tristeza en Colombia por el fallecimiento del ex vicepresidente German Vargas Lleras.
La política en Colombia está de luto, tras confirmarse el fallecimiento de Germán Vargas Lleras, una de las figuras más determinantes de la política nacional en el siglo XXI. El exvicepresidente y líder natural del partido Cambio Radical perdió la batalla contra un tumor cerebral que lo aquejaba desde hacía meses, una dolencia que enfrentó con la misma tenacidad que caracterizó su vida pública. A sus 64 años, su partida deja un vacío incalculable en el panorama legislativo y ejecutivo del país.
Nacido en Bogotá en febrero de 1962, Vargas Lleras consolidó un legado de poder y gestión que pocos han logrado igualar. Como cuatro veces senador de la República, se destacó por su disciplina férrea y un conocimiento profundo del Estado, lo que lo llevó a ser el arquitecto de las principales transformaciones en infraestructura y vivienda durante su paso por el Gobierno Nacional.
Su herencia política, vinculada a una estirpe de presidentes, no fue obstáculo para que forjara su propio nombre bajo una premisa de resultados concretos.
El deterioro de su salud fue un proceso seguido de cerca por la opinión pública, debido a su constante presencia en el debate nacional. Pese a las intervenciones médicas y los tratamientos especializados para combatir la afección en su cabeza, las complicaciones se tornaron irreversibles en las últimas horas.
Allegados y colaboradores cercanos destacan que, hasta sus últimos días de lucidez, el exvicepresidente mantuvo su preocupación por el rumbo de Colombia, demostrando que su vocación de servicio fue, hasta el final, el motor de su existencia.
Las reacciones ante su deceso no se han hecho esperar desde todos los sectores del espectro político, reconociendo en él a un contradictor respetado y a un ejecutor implacable. El país despide no solo a un experimentado parlamentario, sino al hombre que modernizó la red vial nacional y que, con un estilo frontal y pragmático, definió el curso de la política colombiana por más de tres décadas. Sus honras fúnebres se llevarán a cabo en la capital, donde se espera que el Estado rinda los más altos honores a su memoria.
